martes 17 de junio de 2008

La Aventura Perdida

Lo que dejo a continuación es un artículo de opinión que en principio escribí para la web HardGame2, pero que por diferentes motivos nunca llegó a salir a la luz.

Lo escribí hace varios meses, coincidiendo con la salida de la aventura gráfica Runaway 2, la cual despertó en mi varios sentimientos que creía perdidos.



No puedo evitar pensar en aquellas aventuras gráficas de LucasArts de antaño. Echo de menos varias de las sensaciones que antes me producía jugar a una. Ahora parece que Runaway 2 ha conseguido rescatar algunas de esas cosas que muchos echábamos de menos. Especialmente ese humor que de verdad nos hace reír, parodiando incluso algunas de las aventuras más grandes. De todas formas, sigo echando cosas de menos…

Desde muy pequeña he jugado a aventuras gráficas, he crecido con este género. La gran culpable es mi hermana mayor. Con ella me pasaba noches enteras jugando a un gran número de ellas, desde de los Monkey Island, Simon the Sorcerer, The Dig, Phantasmagoria 2… Todas terminadas tarde o temprano y costase lo que costase. Disfrutando hasta el más mínimo detalle en cada una de ellas. Porque, seamos sinceros, antes se disfrutaban mucho más los títulos de este género.


“Cualquier tiempo pasado fue mejor”. No es que crea a pies juntillas en esta afirmación, pero al referirnos a este género videojueguil en concreto no es que andemos muy desencaminados. Tal vez sea porque actualmente los videojuegos que más éxito tienen o simplemente son más esperados por los jugones son aquellos que tienen un apartado gráfico de infarto, y una aventura gráfica por lo general suele mostrar un aspecto bastante humilde dentro de lo que cabe. Tal vez porque desarrollarlas sea una tarea complicada, que lleva un tiempo considerable para que luego no merezca la pena por unas bajas ventas que no den beneficios tras el tiempo invertido. O incluso la culpa es nuestra, que seguimos recordando aquellos maravillosos años, viviendo de la nostalgia, y a la propia industria no le pase nada.


En lo personal creo que se ha perdido el espíritu que había antes. Hoy una aventura gráfica te puede durar varios días, mientras que antes eran títulos con los que podíamos estar incluso meses. Íbamos avanzando poco a poco, mientras en muchos casos nos pasábamos el juego al mismo tiempo que un amigo, con el que compartíamos las cosas que descubríamos. Cada pista ya era un tesoro, cada par de objetos combinado entre sí un subidón de adrenalina que nos anima a seguir. No importaba el número de horas que pudiésemos estar sin conseguir nada, o la cantidad de veces que combináramos todos los objetos del inventario entre sí, tuviese sentido o no.


Estuve cerca de un mes atascada en el concurso de escupitajos de Monkey Island 2, y milagrosamente apareció una guía en una revista medio rota que me ayudó a seguir (para comprobar que después de todo no era tan difícil). En Monkey Island 4 también estuve algún tiempo sin poder avanzar, con la salvedad de que en éste los puzzles eran estúpidos en muchos casos e incluso a veces dependían del azar y no tenían demasiada lógica. Honestamente, algo se ha perdido con el tiempo.


Y hablando de pérdidas, vamos a otras cosas que hemos ganado con el paso de los años. Cuando antes te atascabas en un sitio sin poder avanzar generalmente podías preguntar a alguien que se estuviese pasando también el juego como hemos dicho antes, ya que las guías no abundaban tanto, y especialmente era raro tener internet en casa, para en un minuto despejar cualquier duda. Ahora, en cambio, a la mínima duda que nos asalte tenemos la solución a unos pocos clicks de ratón, para “ayudarnos” en una nuestra aventura. No niego que la culpa es nuestra, ya que somos muy débiles y en cuanto llevamos cierto tiempo sin poder avanzar ya echamos mano de la primera guía que veamos, pero antes vivíamos este tipo de juegos de otra forma y es algo que echo mucho de menos.


Con todo esto no quiero decir que actualmente no salgan buenas aventuras gráficas, pero sí que se ha perdido algo con el tiempo. Sensaciones, el poder disfrutar de una aventura gráfica sin ayudas, puzzles ingeniosos de verdad, buen humor, historias y diálogos bien pensados. Se echa de menos tanto la calidad de antaño de algunos títulos como la forma en la que los vivíamos, disfrutando hasta la última gota de cada uno de ellos. Gracias a Runaway 2 he podido revivir en parte algunos de estos momentos, como si de alguna forma hubiese retrocedido en el tiempo para ser un pirata de nuevo, convertirme en un mago, visitar un planeta alienígena o incluso meterme en la piel (digooo, huesos) de un agente de viajes en el mundo de los muertos.