
Las primeras imágenes que se pudieron ver de este nuevo título desarrollado por Climax no dejaron indiferente a nadie. Para desgracia de los fans de la saga, que ya se temían lo peor al saber que la propia Konami no estaría presente en el desarrollo de este Origins, lo que enseñaron en un principio poco o nada tenía que ver un Silent Hill: Cámara al estilo de lo que se pudo ver en Resident Evil 4, enemigos que daban risa y un apartado gráfico nefasto hicieron saltar las alarmas definitivamente.
Unos meses más tarde se mostraron nuevas imágenes que quedaban muy lejos de lo que se había podido ver previamente, como si en las mismas oficinas de Climax se hubiese escuchado esta alarma en forma de sirena “silenthilliana” y, de esta forma, decidieran darle un lavado de cara con elementos clásicos de la saga que os detallaremos en las líneas siguientes.
Nuestro protagonista es un camionero llamado Travis que llega a Silent Hill y rescata de las llamas a la mismísima Alessa en su propia casa. Tras esto, dirige sus pasos al famoso hospital Alchemilla para así comprobar el estado de la pequeña, donde se encontrará con viejos conocidos en su camino, como el Dr. Kauffman. Este es, sin duda, uno de los platos fuertes de esta precuela, ya que conoceremos nuevos detalles antes desconocidos, prometiendo así un argumento de lo más interesante que nos mantendrá pegados a nuestra portátil.
La visión y el sonido del terror
Como maestros a la hora de dar miedo en cada una de sus entregas, el conseguir trasladar esto a una consola portátil suponía todo un reto para el nuevo equipo de desarrollo. Por ello, nada más iniciar el juego nos aconsejan jugar totalmente a oscuras y con unos auriculares, para que así la experiencia no se vea resentida.
El pequeño fragmento que hemos podido jugar gracias a una demo nos sitúa en el hospital Alchemilla, que ya pudimos ver en la primera parte de la saga. Sorprende desde el primer momento la calidad ante la que nos encontramos para tratarse de una portátil y la fluidez con la que nos desplazamos por el escenario. Asimismo, el propio Travis y el resto de personajes y enemigos del título se encuentran a un nivel envidiable, pero lo que destaca especialmente es el efecto de la linterna que, como siempre, nos acompañará en nuestro camino por las oscuras calles y localizaciones de Silent Hill.
El efecto ruido también se hará notar en esta nueva entrega. Cuando no está pasando nada en particular apenas lo notaremos, pero al tener cerca a un enemigo y especialmente cuando nos enfrentemos a él este efecto se acentuará mucho más, haciendo que el aspecto de la pantalla sea más borroso.
La banda sonora está compuesta, como siempre, por el genial Akira Yamaoka, que desde el comienzo ya se deja notar con varias melodías inconfundibles. La tensión también estará servida gracias a los ruidos de procedencia desconocida y los desgarradores sonidos de nuestros enemigos.
Novedades y aspectos clásicos
Jugablemente hablando nos encontramos con algún que otro añadido. Uno en especial es el que más controversia puede causar entre los más puristas: En determinados momentos hallaremos espejos situados en diferentes habitaciones. Al interactuar con ellos pasaremos al “otro mundo” de Silent Hill, donde las paredes están derruidas y llenas de sangre y las enfermeras en este caso nos atacarán. Estos espejos también funcionan a la inversa, pudiendo volver al mundo normal en cualquier momento y así dando juego a algunos puzzles, ya que dependiendo del mundo en el que estemos aparecerán unas cosas u otras y podremos entrar en diferentes habitaciones. El problema reside en ser nosotros mismos los que cambiemos entre un mundo y otro, lo que puede quitarle algunos puntos a la hora de dar más o menos miedo al poder movernos entre ambos mundos según nos venga en gana, siempre y cuando tengamos un espejo a mano.
El control se ha adaptado perfectamente a la portátil, conservando la clásica jugabilidad y añadiendo algunas cosas nuevas, como los momentos en los que tendremos que pulsar un botón de forma repetida a modo de QTE si algún enemigo nos embiste, pudiendo quitárnoslo de encima de esta forma.
Las peleas se han agilizado de forma considerable. Contaremos con la opción de cambiar de arma en tiempo real, tal y como sucedía en Silent Hill 4: The Room, aunque también podremos hacerlo desde el propio menú de objetos. Además de poder equiparnos con armas de fuego y los clásicos palos también recogeremos del escenario objetos de gran contundencia como televisores portátiles, tostadoras, frascos de alcohol… con los que por lo general derrotaremos a los enemigos de un solo golpe. Si, por el contrario, resulta que no tenemos ningún arma a mano también podremos usar nuestros propios puños para defendernos.
En el tiempo que dura la demo hemos podido ver sólo dos tipos de enemigos. Las clásicas enfermeras y un viejo conocido como es el lying figure de Silent Hill 2. Un detalle a destacar es que los cuerpos no desaparecen del escenario cuando cambiamos de habitación, sino que permanecen en el mismo sitio donde les hemos derrotado.
Ya para terminar no podemos dejar de hablar de los puzzles. Sólo hemos podido resolver un par de ellos, de no demasiada dificultad, aunque en el caso de uno con un detalle para quitarse el sombrero al mismo tiempo que ponernos los pelos de punta cuando comprobemos sus consecuencias al pasar al “otro mundo” de Silent Hill.
Por lo general resulta una demo que deja muy buen sabor de boca, con algunos aspectos jugables que pueden gustar o disgustar, pero con una calidad técnica espectacular. Sólo nos quedar saber si lo que más promete en principio, su historia, cumple con las expectativas mientras contamos los días hasta que llegue Silent Hill V.
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